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DEUDA DE FAMILIAS LLEGA AL 100% DE RENTA BRUTA DISPONIBLE

04 de Abril de 2005, 09:12

El endeudamiento de las familias españolas alcanzó el 100% de su
renta bruta disponible en 2004, diez puntos por encima del nivel logrado el año
anterior, según asegura el director general del Banco de España,
José Luis Malo de Molina, en un artículo publicado en el último
número de la revista del Colegio de Economistas de Madrid, que recoge Europa
Press.



Según Malo de Molina, el creciente endeudamiento de las familias ha acompañado
en últimos años al avance del precio de la vivienda, pasando de
representar el 56% de la renta bruta disponible en 1997 al 100% durante 2004.



No obstante, a pesar de este rápido crecimiento, las estimaciones económetricas
disponibles sobre la demanda de crédito del sector indican que el mismo
se puede explicar, en gran medida, por la evolución de sus determinantes
fundamentales, como la renta, la riqueza y los tipos de interés, "por
lo que no parece que pueda hablarse de una situación generalizada de endeudamiento
excesivo que pudiera suponer un grave riesgo para la sostenibilidad del gasto".



De esta manera, explica que una parte importante del aumento del endeudamiento
de los hogares refleja, ante todo, la adaptación a un nuevo escenario macroeconómico
en el que el nivel óptimo de recurso a la financiación ajena es
más elevado.



En esta misma línea apunta la información sobre la situación
patrimonial agregada del sector, que según sus cuentas financieras se encuentra
en una posición globalmente sólida, ya que la riqueza neta de los
hogares representa el 600% del PIB.



Pese a todo, el dirigente del Banco de España advierte que la deuda de
los hogares no puede seguir creciendo indefinidamente a las tasas medias de los
últimos años, según las cuales el crédito a las familias
se ha incrementado a un ritmo que más que triplica el aumento del PIB nominal
desde el inicio de la Unión Monetaria.



Por el contrario, añade-- que existen suficientes indicios que apuntan
a que una continuidad de este proceso acabaría conduciendo a la materialización
de algunos de los riesgos que subyacen en la situación actual, de modo
que ciertos desequilibrios financieros puedan llegar a interferir en la sostenibilidad
de las decisiones de gasto del sector.



COTAS REDUCIDAS DE AHORRO.



A nivel agregado, por ejemplo, el ahorro de las familias, una vez descontados
los pagos por intereses y amortización periódica de sus deudas,
se encuentra a cotas reducidas, ya que se sitúa en el entorno del 2% de
la renta bruta disponible.



Además, Malo de Molina recuerda que las familias que soportan una mayor
carga financiera tienden a concentrarse en los estratos de renta y riqueza más
bajos. En concreto, el ratio de pagos por deudas en relación a la renta
bruta del hogar, cuya valor mediano es del 15,2% para el total de familias endeudadas,
se eleva al 31,8% en el estrato del 20% de los hogares con menor nivel relativo
de renta.



A su vez, el ratio de deuda en relación a la renta, que se sitúa
en un valor mediano del 73,3% para el conjunto de familias con deudas, alcanza
el 129,5% en el quintal de familias con menores rentas.



En su opinión, debe tenerse en cuenta, igualmente, que el grueso de los
pasivos de los hogares está ligado a la adquisición de vivienda
y se ha materializado en préstamos a tipos de interés variables,
por lo que son muy sensibles a las oscilaciones de los tipos de interés.



"En una situación en la que las propiedades inmobiliarias representan
el 79% de la riqueza bruta del sector --dice-- no se puede descartar que, si se
produjera una corrección en el precio de la vivienda de cierta entidad,
las decisiones de gasto de las familias se resintiesen en mayor medida de lo que
han hecho en experiencias pasadas, particularmente si la corrección viene
asociada a un incremento de cierta magnitud de los tipos de interés y a
un deterioro de la generación de empleo".



LA VIVIENDA SE ENCARECE UN 15% CADA AÑO.



Por otra parte, Malo de Malina analiza en su artículo la situación
del mercado de la vivienda, constatando que entre el primer trimestre de 1998
y el primero de 2004, el precio medio de la vivienda en España se ha incrementado
casi un 15% de media por año, mientras que la inflación anual media
se ha situado en el entorno del 3%, "lo que da idea de la fuerte revalorización
experimentada en términos reales".



En esta trayectoria al alza del precio de la vivienda ha influido en primer lugar,
a su juicio, el crecimiento de la renta bruta disponible de los hogares en algo
más de un 3% de media por año en dicho periodo, alentado por la
intensa generación de empleo, y en segundo lugar el pronunciado descenso
de los tipos de interés de los créditos hipotecarios, que se redujeron
en casi medio punto porcentual al año.



Asimismo, también ha habido cambios en otras variables fundamentales, como
la evolución de la estructura por edades de la población o el aumento
de la inmigración, que ha elevado el ritmo de crecimiento de los hogares
hasta una cifra superior a los 250.000 anuales.



PROGRESIVA DESACELERACION DE LOS PRECIOS.



Con todo ello, el Banco de España estima que aunque el grado exacto de
sobrevaloración alcanzado por la vivienda es imposible de precisar, se
calcula que está en el entorno del 20% de su valor, y augura una progresiva
desaceleración de los precios que reconduciría sus niveles hacia
valores más acordes con la evolución de equilibrio a largo plazo,
corrigiendo gradualmente la sobrevaloración detectada, "sin incurrir
en las bruscas oscilaciones que se sugieren cuando se habla de la explosión
de una burbuja".



No obstante, subraya que aunque este es el escenario más probable, no está
exento de riesgos relevantes, cuya materialización comportaría repercusiones
potencialmente severas sobre la economía y cuya probabilidad es, obviamente,
mayor cuanto más se prolongue el periodo de intensas subidas.